Recibo este poema, escrito por mi amigo FRANK MORALES , quien está lejos , pero cerca siempre de su Patria, la cual añora, el vive en Westchester, Illinois , Estados Unidos y espero lo disfruten.
Gracias Frank por el envío
El Mundo Cuando era Niño
El mundo cuando era niño
Era simple y poco extenso,
No se como es que ha llegado
A ponerse tan inmenso.
No es solo lo del tamaño
Lo que me impresiona ahora,
Sino las complicaciones
Que nos asedian a diario
Y que no existían otrora.
Ese mundo cuando niño
Llegando a la pubertad
Era de dos dimensiones,
Una llena de alegrías
Y otra sin obligaciones.
Esto hacía que la vida
Fluyera suave y benigna,
Durmiendo tranquilamente,
Soñando cosas divinas
Sin nada de pesadillas,
Fuera de alguna efímera
De un toro fugaz huída
Dando al aire mil patadas
Con tal de salvar mi vida
De una muerte repentina.
Esto solo se prolongaba
Unos instantes muy cortos,
Pues mi madre como tal
Llegaba pronto y terciaba
Entre el toro y su criatura,
Y así mi pérfido sueño
Siempre desaparecía
Y yo de nuevo volvía
A la vida placentera
Del mundo de la niñez
Siempre lleno de alegría,
Hasta que pasando el tiempo
Cuando comencé a pagar
Por todo lo que quería
Y las cosas necesarias
Que siempre exige la vida,
Todas las fantasías
Que cuando niño soñaba
Fueron desapareciendo,
Quedando así rezagadas
Al pasado de los tiempos
Con sus noches y sus días,
Cambiando a otras pagadas
Que eran más importantes
Porque yo ya no sería
De otros un dependiente.
Este ahora era otro mundo
Que de mi dependería.
Y así creció el nuevo ambiente
Haciendo ese nuevo mundo
Más extenso y complicado
Con miles de situaciones
Que toman tiempo y cuidado,
Mucho pensar y razones
Para mantenerse al día
Con menos complicaciones.
Siempre quise retirarme
Y estarme tranquilamente,
Como cuando antes vivía,
Con nada de obligaciones,
Ni encargos para el día siguiente
Ni para los otros días.
Tempranito levantarme
Cuando es un bonito día,
Y cuando me den deseos,
Tiempo para relajarme
Sin pensar en chucherías
Que hay que hacer mañana y tarde,
Y diez cosas qué arreglar
Sin tiempo para bañarme,
Ni cómo hacer la comida
Porque hay un olor a gas
Y la casa va a explotarse.
Momentos hay que más vale
Volver a niño y quedarse
Jugando con fantasías
Y nada de preocuparse.
Y si vamos a dolores
De la cabeza a los pies,
Y como dice el cliché
De toda clase y colores,
Mejor olvídese usted.
En toda reunión de viejos
Hay competencia a la muerte
A quien tiene más achaques.
Por eso no le doy mente
Ni me pongo de alarmante
Porque un patatús me ataque
De esos que me daban antes,
Ni que me duela el pescuezo,
Las espaldas y las canillas,
Ni menos aquella parte
Que tanto oí cuando joven
Que le llaman siquitrilla,
Que es un lugar misterioso
Profundo por las caderas,
Y que a muchos les dolía,
Si bien nunca se ha encontrado,
Pues no está en la anatomía.
Como es un lugar incierto,
Se siente más doloroso,
Y se juzga peligroso
El dolor que allí se engendra,
Y hay quien se da por muerto
Debido a que el mal se riega
Creando gran desconcierto,
Por la espina y las caderas.
Lo que quiero decir es,
Que ese mundo de los viejos
Y el de la media edad,
Como quiera que se miren,
Y al derecho y al revés,
Son más grandes y complejos
Que aquel de la mocedad.
Frank Morales; Westchester, Illinois
Noviembre 2014